julio 17, 2024

En un entorno empresarial cada vez más regulado y competitivo, el “Compliance” se ha convertido en un pilar fundamental para el funcionamiento de las organizaciones. Se define como un conjunto de políticas, procesos y prácticas diseñadas para fomentar una cultura ética, forjar una cultura de trabajo o negocios a largo plazo y promover el cumplimiento normativo, evitando sanciones y riesgos.

El “Compliance” debe ir de la mano con la estrategia y la visión de la organización para ser realmente efectivo, y como resultado, debe existir una cohesión recíproca. Estas acciones no solo aseguran el cumplimiento de las leyes y regulaciones vigentes, sino que también contribuyen a la sostenibilidad tangible de la empresa, fortaleciendo su integridad y reputación en el mercado.

Originalmente, esta metodología surgió en entidades reguladas como el sector financiero, energético y en empresas cotizadas en bolsa. Ahora el compliance moderno incluye el cumplimiento normativo en otras aristas tales como: anticorrupción, protección de datos, competencia, laboral, medio ambiente, sostenibilidad y otras materias que son propias de la industria y el entorno en que la organización se desarrolle.

Para Ginny Castillo, Gerente Senior de EY Law en Guatemala estos son los desafíos más comunes al momento de poner en acción esta herramienta dentro de las empresas:

  1. Entendimiento. El concepto puede ser tan genérico y amplio como concreto, dependiendo de la industria y el apetito al riesgo. El primer desafío es entender ¿qué puede abarcarse desde el Compliance? ¿Qué objetivos se pretenden alcanzar? ¿A qué riesgos se está expuesta la organización?
  2. Convicción: vamos a suponer que la organización reconoce que es necesario implementar y asesorarse en materia de Compliance. Pero, ¿están convencidos o es por inercia? La Convicción de la Alta Dirección (Tone from the Top) es un elemento clave, pues deben poder transmitir con certeza las razones del por qué merece la pena implementar un programa de cumplimiento y adherirse a una cultura de ética, legalidad e integralidad.
  3. Comunicación: aprender a comunicar, entender el foro y qué mensaje se transmite ya sea si son proveedores, clientes, colaboradores, accionistas o gerencias. La comunicación debe mantenerse de forma permanente, pero también debe ser concreta, oportuna e incluso creativa.
  4. Mejora continua: implementar un programa de “Compliance” no es un proyecto más con fecha cierta de inicio y fin. Mientras la organización exista, el compliance y sus pilares deben revisarse, actualizarse, innovarse, y mantenerse en miras de mejora continua, lo que en muchas ocasiones suele confundirse y se pretende que se mantenga compliance busca todo lo contrario.

¿Cuál es el beneficio más tangible de usar compliance?
De acuerdo al especialista, dentro de los beneficios más importantes al implementar el “Compliance” se encuentran: El desarrollo y establecimiento de conductas éticas esperadas que forjan una cultura de trabajo o negocios a lo largo del tiempo, evitando sanciones, riesgos, o daños a la reputación de la organización y quienes pertenecen o se asocian, directa o indirectamente a ella.

El resultado más inmediato es el fortalecimiento de valores institucionales, lo que resulta en una legitimización y retención de confianza de la organización frente a su entorno. Naturalmente, con el desarrollo en el tiempo de un programa de cumplimiento sólido, se alcanza la sostenibilidad de la organización, previniendo catástrofes corporativas que impactan en la reputación, trayectoria, valor y operación de la organización.

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